
Al comenzar este nuevo año, me encuentro pensando en las innumerables personas y comunidades que he conocido a lo largo de mis 53 años de ministerio sacerdotal: familias que se reconstruyen tras una catástrofe, migrantes que buscan un lugar donde ser acogidos, niños que luchan por la salud u otras necesidades básicas, pero que siguen siendo resilientes gracias a la dignidad humana que les ha dado Dios, grupos parroquiales que plantan huertos de verduras con miembros necesitados de la comunidad en un suelo que antes se consideraba estéril.
En cada encuentro, descubrí la misma verdad silenciosa: la renovación comienza cuando la gente común decide tener esperanza y actuar juntos.
Ese mismo espíritu impregna hoy la Plataforma de Acción Laudato Si’.
El año pasado fuimos testigos de un entusiasmo notable y de una aceptación cada vez mayor de la conversión ecológica. Pero ahora entramos en una nueva temporada, que invita a la profundidad, la constancia y el testimonio creíble. Este año, nuestra tarea común es pasar de las buenas intenciones a la realidad verificada y vivida: parroquias, diócesis, congregaciones religiosas e instituciones que refuerzan sus compromisos mediante la implementación y la certificación. Esta es la labor de las raíces que se afianzan.
Para acompañarte, la propia Plataforma es cada vez más receptiva:
- una navegación más clara y herramientas más sencillas, moldeadas por tus comentarios;
- recordatorios y certificados automatizados que facilitan tu planificación;
- y reuniones —seminarios web y talleres— diseñadas especialmente para quienes lideran los esfuerzos en sus diócesis y comunidades.
Pero más allá de todas las estructuras y estrategias, quiero ofrecerte una invitación, no desde una oficina, sino desde el corazón de nuestra misión compartida.
Al comenzar el año 2026, considera hacer una pausa con algunas preguntas:
- ¿Dónde he visto ya signos de conversión ecológica, en mí mismo, en mi comunidad o en la creación que me rodea?
- ¿Qué pequeños pero valientes pasos puedo comprometerme a dar este año?
- ¿A quién —de la tierra y de los pobres— se me invita a escuchar más profundamente?
- ¿Cómo podría mi propia historia ayudar a animar a otros en este camino?
Estas preguntas no son tareas. Son puertas y caminos. Nos ayudan a recordar que esta Plataforma no es un proyecto, sino una peregrinación de toda la Iglesia, una forma de caminar juntos hacia la sanación.
Si no estás seguro de por dónde empezar en 2026, recuerda que no estás solo en este camino. En tu panel de control encontrarás plantillas sencillas que te ayudarán a crear un plan o a iniciar una reflexión comunitaria, si aún no lo has hecho.
A veces, un pequeño y humilde primer paso es todo lo que el Espíritu necesita para abrir nuevas posibilidades.
Gracias por el testimonio que ya ofreces. Gracias por mostrar, en grande y en pequeño, que la resiliencia nace de la solidaridad y que la esperanza se fortalece cuando se comparte.
Que el Dios que renueva todas las cosas renueve tu valor, agudice tu compasión y bendiga cada paso que des en 2026.
Monseñor Robert J. Vitillo
Coordinador, Plataforma de Acción Laudato Si’
Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral