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Cómo redactar tu plan para 2026 en 60 minutos

Posted February 19, 2026

Si lideras los esfuerzos de Laudato Si’ en tu institución o hogar, probablemente tengas convicción y fatiga. Crees profundamente en el cuidado de nuestra casa común. Ves lo que hay que cambiar. Y, sin embargo, es posible que no tengas una partida presupuestaria, autoridad formal o el apoyo constante de los líderes. A menudo, estás construyendo algo nuevo con tiempo limitado y un apoyo aún más limitado.

Por eso es importante planificar. La claridad protege el propósito. Un plan enfocado reduce el agotamiento, genera credibilidad y ayuda a otros a tomarse este trabajo en serio. Y la buena noticia es que no necesitas semanas de reuniones ni un documento complicado. Puedes redactar un Plan Laudato Si’ fiel y creíble para 2026 en una hora de trabajo enfocado.

Tu plantilla de plan, disponible en el panel de control de la Plataforma de Acción Laudato Si’, fue diseñada precisamente para este propósito.

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Te proporciona una estructura sin abrumarte: un mensaje de liderazgo, principios rectores, reflexión, compromisos institucionales y acciones concretas para el año que viene. A continuación, te ofrecemos una sencilla guía de 60 minutos para completar la plantilla con seguridad.

Comienza con discernimiento, no con presión (5 minutos)

Antes de la estrategia, está la oración. Comienza con una breve lectura de Laudato Si’, siéntate en silencio y haz una pregunta sencilla: Señor, ¿hacia dónde invitas a nuestra comunidad a crecer este año?

La planificación en la Iglesia no se trata de control: se trata de cooperar con la gracia. Ese cambio por sí solo lo cambia todo. No estás fabricando resultados; estás respondiendo a una invitación.

Elige entre 3 y 5 prioridades a medio plazo (15 minutos)

Una de las conclusiones más importantes de la investigación organizativa es que las instituciones saludables se centran en unas pocas prioridades significativas y se mantienen fieles a ellas el tiempo suficiente para ver los frutos. Los líderes a veces cambian de dirección cada año, lo que transmite involuntariamente el mensaje de que nada es realmente importante. Pero la credibilidad crece cuando nos comprometemos.

Piensa en tu plan para 2026 como parte de un arco. Identifica entre tres y cinco prioridades que sean realmente importantes y que requieran un esfuerzo sostenido. Deben ser lo suficientemente sólidas como para guiarte más allá de una sola temporada, pero lo suficientemente concretas como para actuar ahora.

Si ya tienes impulso en ciertas áreas (p. ej.: espiritualidad ecológica, eficiencia energética, formación de los jóvenes), no las abandones prematuramente. La fuerza proviene de la perseverancia.

Al mismo tiempo, asegúrate de que estas prioridades no sean aspiraciones vagas. En lugar de decir «Promover la conciencia medioambiental», escribe «Formar un equipo de cuidado de la creación y organizar cuatro sesiones de formación parroquial en 2026». Los compromisos concretos generan confianza tanto entre los voluntarios como entre los líderes.

Avanza hacia el futuro, reconociendo lo que ya existe (10 minutos)

Es importante reconocer e incluir lo que ya funciona. Muchas actividades fieles y rutinarias. Nombrarlas fortalece la identidad institucional y te ayuda a ver el progreso que ya se está llevando a cabo. 

Al mismo tiempo, no todo lo que ya funciona tiene que convertirse en una prioridad estratégica para el año que viene. Los esfuerzos rutinarios a menudo necesitan administración y coherencia. Sin embargo, el enfoque estratégico debería ayudar a impulsar tu institución hacia el crecimiento y una conversión ecológica más profunda.

Pregúntate: ¿Qué nos exigiría un esfuerzo adicional este año? ¿Hacia dónde nos empuja el Espíritu?

Quizás el reciclaje ya esté establecido. La siguiente etapa podría ser reducir el consumo de energía. Quizás celebras anualmente el Tiempo de la Creación. El siguiente paso podría ser integrar el cuidado de la creación en la preparación sacramental o en el plan de estudios de las escuelas católicas.

Un plan saludable hace ambas cosas: honra lo que ya está vivo y es fiel, y prioriza intencionadamente lo que requiere crecimiento, valentía y cambio.

Toma las decisiones difíciles (10 minutos)

En las instituciones pequeñas, todo puede parecer urgente. Siempre hay más buenas ideas que capacidad. Pero demasiadas prioridades diluyen el impacto y agotan a los voluntarios. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que cuando los líderes agrupan todo en un único objetivo amplio para evitar conflictos, la claridad se resiente y la motivación disminuye.

Así que reduce la lista.

Es posible que tengas que posponer una idea muy querida. Quizás tengas que aceptar que algo tendrá que esperar hasta 2027. Esto no es un fracaso. Es fidelidad. Cuando concentras tus esfuerzos, transmites seriedad. Y cuando la gente ve que tu plan es reflexivo y realista, es más probable que lo apoye.

Fortalece lo que es vulnerable (10 minutos)

Algunos objetivos son importantes. Otros son importantes y frágiles. Esas áreas frágiles y críticas para la misión merecen una atención especial.

Pregunta: ¿Dónde somos vulnerables? ¿Qué se estancaría sin un liderazgo sostenido? ¿Qué, si se descuidara, debilitaría nuestro testimonio?

Si tus esfuerzos dependen en gran medida de una sola persona, el desarrollo del liderazgo se convierte en una prioridad. Si los costes energéticos están aumentando y los presupuestos son ajustados, puede ser urgente mejorar la eficiencia. Si el compromiso es bajo, puede que sea necesario dar prioridad a la comunicación y la formación.

En otras palabras, no solo hay que fijarse en lo que es inspirador, sino también en lo que está en riesgo. Fortalecer las áreas vulnerables protege el propósito a largo plazo.

Sé específico y cuantificable (5 minutos)

Los planes vagos rara vez mueven a las instituciones. Los planes claros sí lo hacen.

Tu plantilla de plan te invita a incluir acciones específicas, plazos, responsabilidades y objetivos cuantificables.

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Esa estructura es un regalo. Te ayuda a pasar de la aspiración a la responsabilidad.

En lugar de escribir «Fomentar la conciencia ecológica», escribe «Realizar una auditoría energética antes de junio de 2026 y presentar recomendaciones a los líderes de la parroquia antes de septiembre». En lugar de «Involucrar a los jóvenes», escribe «Organizar dos talleres juveniles Laudato Si’ antes del Adviento».

Si alguien que no está familiarizado con tu comunidad puede leer tu plan y comprender claramente lo que estás haciendo, vas por buen camino.

Cuenta una historia coherente (5 minutos)

Por último, da un paso atrás y observa tu plan en su conjunto. ¿Tus prioridades se refuerzan entre sí? ¿Cuentan una historia coherente sobre en qué te estás convirtiendo como comunidad?

Los objetivos desalineados pueden socavar silenciosamente el progreso. Pero cuando tus prioridades fluyen juntas —la formación respalda la acción, el liderazgo respalda la responsabilidad, la oración sustenta todo—, creas claridad. Esa claridad facilita las conversaciones con los párrocos. Ayuda a los voluntarios a comprender dónde invertir su energía. Y refuerza el mensaje institucional, que la plantilla le anima a incluir desde el liderazgo.

Un plan no es solo una lista. Es una narrativa de conversión.

Tu esquema de 60 minutos

Este es el ritmo completo:

  • 5 minutos: oración y discernimiento
  • 15 minutos: identificar entre 3 y 5 prioridades a medio plazo
  • 10 minutos: centrarse en el crecimiento, no en la rutina
  • 10 minutos: tomar decisiones difíciles y clarificadoras
  • 10 minutos: fortalecer las áreas vulnerables y de alto impacto
  • 5 minutos: añadir plazos y responsabilidades concretos
  • 5 minutos: garantizar la alineación y la coherencia

Luego, finaliza tu documento utilizando la plantilla del panel de control de la Plataforma de Acción Laudato Si’ y compártelo con tu comunidad.

No estás solo

Muchos líderes de Laudato Si’ sirven de forma silenciosa y fiel. A veces puedes sentirte poco apoyado o inseguro sobre si tus esfuerzos están marcando la diferencia. Pero las acciones pequeñas, constantes y centradas cambian la cultura con el tiempo. Un plan claro no se trata de perfección: se trata de fidelidad.

Tómate una hora. Discierne. Elige. Comprométete. Y confía en que lo que siembres en 2026 dará frutos mucho más allá de lo que puedes ver.