La esperanza como recurso para la transición ecológica
Posted March 27, 2026

En los debates sobre el clima, la desigualdad y el desarrollo sostenible, el futuro suele plantearse en términos de riesgo: proyecciones, probabilidades y escenarios. Sin embargo, muchos de los retos a los que se enfrentan las sociedades hoy en día van más allá del riesgo cuantificable.
Implican algo más profundo: la incertidumbre radical.
Cuando las sociedades se enfrentan a una profunda incertidumbre, como ocurre con la crisis ecológica, las soluciones técnicas por sí solas no bastan. Lo que sustenta la transformación a largo plazo es la esperanza: la voluntad de seguir trabajando por el cambio incluso cuando el resultado no está garantizado.
Muchos participantes de la Plataforma de Acción Laudato Si’ trabajan por el cambio ecológico y social en contextos marcados por una profunda incertidumbre. Conscientes de ello, quisimos escuchar conversaciones sobre fe, esperanza y sostenibilidad que tienen lugar más allá de la Iglesia católica y en diálogo con ella.
En esta conversación, el teólogo y economista Dr. Jan Jorrit Hasselaar, de la Vrije Universiteit Amsterdam, reflexiona sobre cómo la esperanza puede ayudar a sostener a las sociedades que se enfrentan a la incertidumbre, qué nos enseña la historia bíblica del Éxodo sobre los largos caminos de transformación, y por qué la colaboración interdisciplinar es esencial para un cambio significativo.
Esperanza más allá del optimismo
«En medio de todo el ruido que rodea hoy en día a la política, la economía y los medios de comunicación, casi parece un milagro que en 2015 los países del mundo hayan llegado a un acuerdo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)», afirma Hasselaar.
Los ODS representan un compromiso global compartido para abordar grandes retos como el cambio climático, la escasez de agua, la pobreza, la desigualdad y los patrones insostenibles de producción y consumo. Sin embargo, estos retos tienen algo importante en común: se desarrollan en condiciones de incertidumbre.
Mientras que el riesgo se puede calcular, la incertidumbre describe situaciones en las que no se puede predecir el futuro con certeza. Para Hasselaar, esta distinción plantea una pregunta más profunda: ¿cómo deben responder las sociedades cuando el camino a seguir no está claro?
Con demasiada frecuencia, las respuestas caen en dos extremos: el optimismo, que asume que las soluciones surgirán fácilmente, o el pesimismo, que asume que los retos son demasiado grandes para superarlos. La esperanza ofrece un camino diferente. Desde esta perspectiva, la esperanza no es una confianza ingenua en el futuro. En cambio, es una forma responsable de actuar en medio de la incertidumbre, manteniendo el compromiso incluso cuando los resultados siguen sin estar claros.
Lo que nos enseña la historia del Éxodo sobre la transición
Una narración bíblica que arroja luz sobre esta concepción de la esperanza es la historia del Éxodo. El Éxodo se recuerda a menudo como un momento dramático de liberación. Sin embargo, la historia también incluye un largo viaje por el desierto: un período marcado por la incertidumbre, los reveses y el aprendizaje gradual.
Para Hasselaar, esta parte de la narración habla con fuerza de los tipos de transiciones a las que se enfrentan las sociedades hoy en día. «La esperanza no consiste en soluciones rápidas», explica. «Es un camino hecho de pequeños pasos»
Las transformaciones ecológicas y sociales rara vez ocurren de la noche a la mañana. Implican intereses contrapuestos, obstáculos inesperados y la necesidad de una cooperación sostenida a lo largo del tiempo. En tales circunstancias, la esperanza se vuelve esencial, no como una ilusión, sino como una forma de fomentar la confianza, la solidaridad y la perseverancia a lo largo del camino.
Hasselaar también señala la tradición bíblica y la importancia de los ritmos compartidos de descanso y reflexión. Prácticas como el sabbat público recuerdan a las comunidades que deben hacer una pausa, reorientar sus prioridades y renovar las relaciones con Dios, entre ellas y con la creación.
Estos ritmos pueden ofrecer valiosas perspectivas a las instituciones y organizaciones que atraviesan transiciones complejas en la actualidad.
Hacer teología en público
Una dimensión central de la obra de Hasselaar es lo que él describe como «teología pública»: la teología practicada en diálogo con la sociedad, la ciencia y la vida pública. En lugar de partir de respuestas teológicas, este enfoque parte de las realidades a las que se enfrenta la gente.
«Partimos de la condición humana y de la condición del mundo», explica Hasselaar, incluyendo el mundo natural y las crisis ecológicas que lo afectan.
Al escuchar atentamente las cuestiones que surgen de la sociedad, la economía y los retos medioambientales, a menudo se ponen de manifiesto cuestiones éticas y espirituales más profundas.
Este enfoque resuena profundamente con la visión articulada en Gaudium et Spes, la constitución pastoral del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo. El documento afirma que las esperanzas y las inquietudes de la humanidad —especialmente las de los pobres y vulnerables— son también las esperanzas y las inquietudes de los seguidores de Cristo.
En el Centro de Religión y Desarrollo Sostenible de Ámsterdam, esta colaboración se materializa a través del programa de investigación Hope-Driven Transition (transición basada en la esperanza).
La iniciativa reúne a académicos de teología, economía, psicología, antropología, ciencias del diseño y estudios organizativos. A la par, también incluye colaboraciones con organizaciones de la sociedad civil y profesionales que trabajan en contextos del mundo real.
«Solo juntos», dice Hasselaar, «podemos hacer tangible la esperanza en las vidas de las personas y las comunidades».
Un largo proceso de regeneración
Los debates medioambientales actuales suelen incluir narrativas apocalípticas sobre el futuro. La magnitud de las crisis ecológicas puede dar la impresión de que el futuro mismo se nos está escapando. Sin embargo, el lenguaje de la esperanza invita a otra forma de entender la transformación.
Visto desde esta perspectiva, el cambio ecológico y social se convierte en un camino más que en un avance aislado. Esta visión resuena profundamente con la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco, que describe la conversión ecológica como «largos procesos de regeneración».
Diseñar ese camino requiere paciencia, creatividad y colaboración. Ninguna disciplina o institución puede lograrlo por sí sola. Por el contrario, las transiciones significativas surgen de la cooperación: entre campos científicos, entre comunidades de fe y responsables políticos, y entre investigadores y las comunidades más afectadas por los retos medioambientales y sociales.
La esperanza, en este sentido, se convierte en una narrativa compartida que guía la acción colectiva.
Escuchar las voces de la esperanza
Si bien el tiempo de Cuaresma invita a la reflexión, al discernimiento y a la atención a los límites, también ofrece una oportunidad para redescubrir el significado más profundo de la esperanza. La Cuaresma anima a ralentizar el ritmo, a crear un espacio para la reflexión, y a prepararse para la Pascua: la celebración cristiana de la esperanza.
Una figura que a menudo se asocia con la espiritualidad ecológica es San Francisco de Asís, cuya vida de sencillez, paz y cuidado de la creación sigue inspirando hoy en día la reflexión medioambiental. Su ejemplo también moldeó la visión del papa Francisco en Laudato Si’, que llama a la humanidad a renovar su relación con la creación y con los demás.
Hasselaar y sus colegas están desarrollando una iniciativa llamada Voces de Esperanza, un proyecto de acceso abierto que recopila reflexiones de una amplia gama de voces, entre las que se incluyen científicos, líderes religiosos, jóvenes, activistas y artistas.
El objetivo no es definir la esperanza de una única manera, sino crear un espacio compartido donde las diversas perspectivas puedan contribuir a una conversación más profunda sobre cómo la esperanza toma forma en la práctica.
A medida que avanza la Cuaresma, Hasselaar plantea una pregunta sencilla pero desafiante: ¿Dónde escuchamos hoy las voces de la esperanza, y cómo podrían guiarnos en el cuidado de nuestra casa común?
Hasselaar es profesor adjunto de teología pública y director del Centro de Religión y Desarrollo Sostenible de Ámsterdam en la Vrije Universiteit Amsterdam. Jan Jorrit es copresidente de la Red Global de Teología Pública. Es investigador en la Universidad del Estado Libre, en Sudáfrica. De 2011 a 2018, presidió el grupo de trabajo sobre Desarrollo Sostenible del Consejo de Iglesias de los Países Bajos. Su trabajo se centra en cómo la teología, la economía y otras disciplinas pueden colaborar para abordar los retos ecológicos y sociales de nuestro tiempo.