Más allá de las buenas intenciones: sus preguntas sobre una transición justa
Posted April 29, 2026
El 16 de abril de 2026 nos reunimos para una conversación enriquecedora titulada “Lo que realmente significa una transición justa para los católicos: planeta, ganancias y cuidado de los pobres.” La respuesta de los participantes fue inspiradora, y la cantidad de preguntas reflexivas mostró cuánto resuena este tema.

Nos acompañaron tres ponentes que aportaron perspectivas complementarias: Tatiana Fleming, economista que trabaja en innovación verde y transformación industrial en América Latina; Adriana Gómez-Chico Spamer, experta en economía social y solidaria que promueve modelos que reducen la desigualdad; y Alberto Salvo, economista ambiental que estudia cómo el comportamiento en el mundo real influye en los resultados climáticos. Juntos, abordan cuestiones que abarcan desde lo técnico —como las tecnologías verdes, los mercados laborales y los sistemas económicos— hasta lo profundamente personal, incluyendo la responsabilidad moral, los hábitos cotidianos y la conversión ecológica.
Aunque no pudimos abordar todas las preguntas en directo, nuestros ponentes tuvieron la amabilidad de responderlas posteriormente. A continuación se presenta una selección de sus preguntas, ordenadas según el orden en que se recibieron —desde preocupaciones sistémicas y estructurales, pasando por cuestiones de trabajo y consumo, hasta la responsabilidad personal y la esperanza— junto con sus respuestas.
Las respuestas se han editado ligeramente para mayor claridad y brevedad. Las opiniones expresadas son las de los colaboradores individuales y se comparten aquí para apoyar la reflexión y el diálogo continuos dentro de la Plataforma de Acción Laudato Si’.
¿Cómo pueden los modelos económicos comunitarios influir en sistemas más grandes?
Adriana Gómez-Chico Spamer:
Poco a poco. Dos ideas complementarias, entre otras:
Las normas sociales pueden cambiarse. El comportamiento de los individuos o de los agentes económicos individuales se ve influido por el comportamiento de otros individuos u otros agentes económicos. Muchos experimentos sociales respaldan esta idea. Pero para que los pequeños modelos u organizaciones comunitarios influyan en los sistemas más amplios, estos deben ser visibles. Por lo tanto, son valiosas las iniciativas que promueven y muestran modelos comunitarios en el ámbito académico, en las políticas públicas, en los negocios y las finanzas, y en la sociedad en general.
Otra forma de transformar poco a poco el sistema económico más amplio es haciendo negocios: ofreciendo bienes y servicios con las características que busca el mercado, al tiempo que se genera un impacto social y medioambiental positivo. Una cadena de restaurantes que compra sus ingredientes a cooperativas rurales en condiciones justas, o una empresa que compra aperitivos saludables a grupos comunitarios para ofrecerlos en máquinas expendedoras, ya están contribuyendo a la transformación.
¿Pretende la Economía de Francesco dialogar con los sistemas existentes u ofrecer una alternativa?
Adriana Gómez-Chico Spamer:
No es ni lo uno ni lo otro; es ambas cosas, y más. El objetivo de la Economía de Francisco es contribuir a una realidad más justa y sostenible para los pobres y para el medio ambiente. Para dar nueva vida a la economía, tal y como pidió el papa Francisco, es necesario cambiar las estructuras sociales y económicas. Los modelos nuevos o alternativos pueden formar parte de ello, pero cambiar las estructuras es algo más amplio que eso. También es una cuestión de cultura y de narrativa. El diálogo es una actitud importante en este proceso.
¿Por qué es importante el «trabajo cognitivo» en una transición justa?
Adriana Gómez-Chico Spamer:
El trabajo cognitivo es aquel en el que las personas aportan mucho más que la mera repetición de tareas. Reconoce la capacidad de las personas para aprender mientras trabajan, para mejorar, para tomar decisiones, para asumir responsabilidades y para compartir lo que han aprendido con los demás.
El trabajo en la Economía Social y Solidaria no es ni una mercancía ni un recurso, ni un sustituto de las máquinas. Son personas trabajando. El trabajo nunca debe considerarse una mercancía. Entender el trabajo como cognitivo —y, de hecho, organizarlo de esa manera— es relevante y forma parte de una transición justa.
¿Cómo abordamos los hábitos de consumo inconscientes que dañan el medio ambiente?
Adriana Gómez-Chico Spamer:
Abordar algo que es inconsciente o habitual no es fácil precisamente por eso. La concienciación es necesaria para un consumo responsable. Según la economía conductual, la mayoría de nuestras decisiones se toman de forma automática. No es que no tengamos información, sino que no necesariamente dedicamos el tiempo o el esfuerzo a considerarla.
También nos enfrentamos a un sesgo del presente, lo que significa que damos un peso desproporcionado a los costes y beneficios del presente. Esto hace que sea más difícil tener en cuenta a las generaciones futuras en nuestra toma de decisiones.
La economía conductual propone los «empujones» (nudges): intervenciones eficaces y de bajo coste para una mejor toma de decisiones. Estas deben diseñarse de acuerdo con contextos específicos. Es necesario mapear el contexto, comprender los procesos de decisión e identificar los sesgos. A menudo, hacer que la mejor opción sea la opción por defecto es un buen punto de partida. Por ejemplo, si se quiere que la gente deje de usar bolsas de plástico, no hay que ofrecerlas ni mostrarlas a menos que se soliciten.
Otra idea importante es que las normas sociales pueden cambiarse. Nos influye el comportamiento de los demás. Esto significa que el testimonio no es secundario; muchos experimentos sociales lo respaldan.
Por último, el consumo no es solo individual, sino social. Nuestro consumo afecta a los demás, pero nuestras mejores decisiones también necesitan el apoyo de los demás. Necesitamos una comunidad para mantener un consumo responsable.
¿Es una responsabilidad moral para los católicos actuar cuando se ignora el daño medioambiental?
Alberto Salvo:
Mi interpretación de las declaraciones del papa San Juan Pablo II, el papa Francisco y el papa León XIV es que la respuesta es la misma que si se sustituye «daño medioambiental» por «los pobres», dado el doble clamor de los pobres y de la Tierra.
Así que sí, creo que los católicos que buscan ser discípulos de Cristo tienen el deber moral de cuestionar o actuar —siempre con una sonrisa, evitando juzgar y tratando de ver las perspectivas de los demás—.
El llamado a la acción del papa León durante la conferencia Raising Hope de octubre de 2025 se extendió más allá de los católicos y los cristianos a todos los ciudadanos. Específicamente para los católicos, dijo: «Tampoco podemos llamarnos discípulos de Jesucristo sin participar en su visión de la creación y su cuidado por todo lo que es frágil y herido». La pregunta es: ¿cómo puede cada uno de nosotros participar en esa visión?
¿Cómo contribuye la conversión ecológica personal a una transformación más amplia?
Alberto Salvo:
Nos enfrentamos a un problema de acción colectiva a escala mundial. Un «examen de conciencia» ecológico nos ayuda a identificar cómo nuestros hábitos cotidianos forman parte de estructuras de pecado, especialmente el consumo excesivo y la indiferencia hacia los más afectados.
Como educador, creo que la conversión ecológica personal comienza con la formación: aprender a ver la creación como un don y comprender los impactos reales de nuestra forma de vida. Para quienes nos encontramos entre los «que tienen», esto se plasma en virtudes como la templanza y la solidaridad: reducir el desperdicio, optar por la sencillez y hacer espacio para los demás y para la creación.
Esta conversión no debe limitarse a cambios en el estilo de vida privado. A medida que se forma nuestra conciencia, nos volvemos más dispuestos a apoyar una transformación más amplia —a través de las políticas que defendemos, las preguntas que planteamos, las instituciones a las que pertenecemos y las decisiones económicas que tomamos— para que se protejan el bien común y la dignidad de los más vulnerables.
¿Qué ejemplos o prácticas concretas le dan esperanza de un futuro más justo y sostenible?
Alberto Salvo:
Como docente universitario, estoy constantemente rodeado de jóvenes. Creo que comprenden cada vez mejor lo que está en juego, y eso me da esperanza de que esta comprensión vaya acompañada de la voluntad de exigir un cambio, eligiendo sabiamente a los líderes y convirtiéndose ellos mismos en agentes del cambio.
También me dan esperanza las encuestas recientes, incluso en sociedades polarizadas, que muestran que más personas reconocen la gravedad del calentamiento global y apoyan la protección del medio ambiente.
¿Cómo aplicamos las convicciones a la vida cotidiana?
Alberto Salvo:
Cada uno puede tener un enfoque diferente, pero este es el mío:
Pienso habitualmente en cómo mis acciones —mis «deseos» económicos más allá de las «necesidades»— se traducen en consecuencias ecológicas, que a menudo afectan primero a los pobres y perjudican a otras criaturas.
En la práctica, intento simplificar: eliminando o sustituyendo hábitos que no valoro profundamente, y «agrupando» actividades, como compartir, hacer viajes en grupo, reparar y reutilizar, para que los recursos se utilicen de forma más responsable.
Esto me aporta una especie de paz interior, al alinear la vida cotidiana con lo que creo. Me recuerdo a mí mismo que las pequeñas acciones importan. También me reconforta la fe: hacemos lo que podemos, con fe, sabiendo que, en última instancia, Dios salva.
¿Qué significa que una economía sea «absorbente de mano de obra cualificada»?
Tatiana Fleming:
Significa que el mercado laboral es capaz de emplear y aprovechar a trabajadores con habilidades específicas. Un mercado «absorbente» contrata, remunera y despliega a trabajadores cualificados cuya experiencia es necesaria para desarrollar, operar y escalar tecnologías verdes, y liderar una transición justa hacia una economía baja en carbono.
¿Cuáles son algunos ejemplos de tecnologías verdes?
Tatiana Fleming:
Entre los ejemplos se incluyen los paneles solares fotovoltaicos, las turbinas eólicas (terrestres y marinas), la producción de hidrógeno verde, la captura y el almacenamiento de carbono, la captura directa de aire, los sistemas de almacenamiento de energía (como las baterías y las centrales hidroeléctricas de bombeo), las tecnologías de electrificación, como las bombas de calor y los vehículos eléctricos, las redes inteligentes, las tecnologías de reciclaje, los procesos de economía circular, las tecnologías de agricultura sostenible, las tecnologías de construcción ecológica y las soluciones basadas en la naturaleza.
Nota del editor: Los paneles solares fotovoltaicos y las turbinas eólicas generan electricidad a partir de fuentes renovables como la luz solar y el viento. El hidrógeno verde es un combustible más limpio producido a partir de energías renovables, mientras que la captura de carbono y la captura directa de aire tienen como objetivo reducir la contaminación eliminando el dióxido de carbono de las emisiones o directamente de la atmósfera. Los sistemas de almacenamiento de energía, como las baterías, ayudan a almacenar energía para cuando se necesita, y las tecnologías de electrificación, como los vehículos eléctricos y las bombas de calor, sustituyen el uso de combustibles fósiles por la electricidad. Las redes inteligentes mejoran la distribución de la electricidad, mientras que los procesos de economía circular se centran en reutilizar y reciclar materiales en lugar de desperdiciarlos. Por último, las soluciones basadas en la naturaleza y la agricultura sostenible trabajan con ecosistemas como los bosques o los suelos para abordar los retos medioambientales al tiempo que apoyan a las comunidades.
¿Las transiciones verdes son demasiado costosas para los países en desarrollo?
Tatiana Fleming:
Estoy de acuerdo en que esta afirmación es engañosa. Las tecnologías verdes varían en escala, y muchas ya ofrecen reducciones de costes a corto plazo. Los costes de la energía solar, eólica y las baterías han caído drásticamente, y los precios de las baterías de los vehículos eléctricos han bajado aproximadamente un 90 % desde 2010.
Los beneficios, como la reducción de la contaminación atmosférica, la disminución de la factura de importación de combustible, la creación de empleo y la mejora del acceso a la energía, comienzan a acumularse de inmediato.
Para las economías en desarrollo, una vía pragmática es dar prioridad a soluciones modulares y escalables, como la energía solar distribuida, las minirredes, la eficiencia energética, el almacenamiento y la electrificación.
La energía nuclear puede desempeñar un papel cuando se necesita energía estable con bajas emisiones de carbono, pero a menudo implica altos costes iniciales y plazos largos, lo que la hace poco práctica para muchos países en desarrollo. Tiene bajas emisiones, pero requiere una gestión cuidadosa de los residuos.
¿Es relevante una transición justa en el Norte Global?
Tatiana Fleming:
Sí. Los principios fundamentales son muy aplicables. La innovación tecnológica puede favorecer el empleo tanto en el Sur Global como en el Norte Global si las políticas de inversión recualifican a la mano de obra para las nuevas complementariedades entre humanos y máquinas.
Las economías avanzadas ya tienen interés en promover tecnologías que mejoren la productividad humana en lugar de sustituir a los trabajadores, especialmente en sectores como la salud y la educación.
Una nueva política industrial basada en la colaboración entre el gobierno y el sector privado puede ayudar a garantizar que la descarbonización y la digitalización generen empleos de alta calidad.
¿Qué competencias se necesitan para una transición justa?
Tatiana Fleming:
La educación desempeña un papel clave al transformar el capital humano en un motor de cambio estructural. Debe dar prioridad a la capacidad de «aprender a aprender».
Según los pilares de los empleos verdes de la UNIDO, las competencias clave incluyen:
- Competencias de ingeniería (diseño, construcción y evaluación de tecnologías)
- Competencias científicas (conocimientos esenciales para la innovación, como la física y la biología)
- Gestión de operaciones (cambio organizativo, gestión del ciclo de vida, cooperación intersectorial)
- Competencias de seguimiento (cumplimiento de la normativa medioambiental, marcos jurídicos, gestión de emergencias)
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